domingo, junio 24

Una sonrisa sincera podría mejorar tu rutina

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A muchos atletas les han dicho que sonreír mientras sudan hará que sus esfuerzos les parezcan menos difíciles. En mayo, Eliud Kipchoge, el maratonista keniano, sonrió periódicamente en los últimos kilómetros de su maratón más rápido, que terminó en 2 horas y 25 segundos. Después dijo que había tenido la esperanza de que sonreír le hiciera más fácil llegar a la meta.

Sin embargo, hay pocas evidencias científicas que respalden esta idea. Varios estudios han analizado si sonreír deliberadamente puede alterar cómo se siente psicológicamente la gente durante las carreras, pero pocos han examinado el impacto fisiológico en el desempeño deportivo.

Para un nuevo estudio publicado en Psychology of Sport and Exercise, los investigadores de la Universidad Ulster de Irlanda del Norte y la Universidad Swansea de Gales decidieron reunir a un grupo de corredores recreativos experimentados e hicieron que sonrieran o hicieran muecas mientras corrían.

Primero los investigadores analizaron la economía de carrera típica de los voluntarios pidiéndoles que usaran una máscara facial para medir su respiración y luego corrieran en una banda hasta quedar exhaustos. Cuando estaban corriendo, los científicos les pidieron que calificaran cómo se sentían y describieran las estrategias que usaban para continuar, como ignorar la incomodidad corporal o sintonizarse con ella.

Luego, en otra visita al laboratorio, cada voluntario realizó una serie de cuatro carreras de seis minutos, durante las cuales se les asignaron cuatro enfoques: sonreír de manera continua pero honesta; fruncir el ceño; relajar la parte superior de su cuerpo imaginando que sostenían amablemente una papa frita entre sus dedos; o, como referencia, usar sus técnicas mentales normales de ‘Tengo que acabar esta carrera’.

Hubo variaciones en los resultados. Unos cuantos corredores fueron más económicos cuando fruncían el ceño; los investigadores especularon que sus muecas, tipo “cara de determinación”, aumentaron su decisión de sobrepasar su desempeño normal.

Sin embargo, los corredores fueron más económicos cuando sonrieron. Como grupo, su economía al sonreír fue hasta un 2,78 por ciento más eficaz que durante las otras carreras, una diferencia significativa en las competencias.

Quizá sonreír provocó una “reducción en la tensión muscular”.

Sin embargo, para muchos de los corredores era difícil sonreír a lo largo de la sesión de seis minutos: su gesto se iba haciendo fijo y poco natural. Esas sonrisas falsas activan menos músculos faciales que la versión sincera y seguramente conducen a menos relajación y mejoramiento del desempeño.

Así que la clave de sonreír para hacerte un mejor corredor, dice, puede ser sonreír de manera honesta y frecuente al final de una carrera, pero en brotes de 30 segundos, más que de forma continua. “Al parecer es lo que hace Eliud Kipchoge”, dijo Brick.

Fuente: Gretchen Reynolds

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