Vivir sin miedos

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¿Cómo imaginas un mundo sin violencia? La mayoría de nosotros deseamos encontrar un lugar donde se pueda vivir “tranquilo”, dentro de los hogares, en la oficina o en cualquier sitio, y muy especialmente, entenderse entre unos y otros. No como una sociedad dividida por sectores, color o nivel social.

El concepto de separación es lo que produce la violencia, y para sofocarla es necesario ponernos del lado de la unidad, de la tolerancia y del perdón.

Es posible vencer el estrés que genera la inseguridad frente a cuadros de violencia, cuando vemos que los valores y códigos de convivencia se han perdido, cuando estamos frente el resentimiento y odio generado por la falta de valoración a la vida, considerando que ya no se tienen oportunidades.

Este resentimiento se origina en la envidia y en la ambición de no tener lo que otros tienen. Cuando se comprende que cada uno tiene las mismas posibilidades, dejas de observar el progreso de los demás, y comienzas a dar pasos para lograr tu propio avance.

Más espiritualidad

¿Cómo podemos armarnos espiritualmente al tratar de encontrar seguridad y protección?

Hoy se habla de recurrir a las armas ante cualquier situación de peligro, pero ¿de qué sirve un arma si tenemos miedo o estamos aterrados?

Además, estar armados sería ponernos del lado de la ley del Talión. Ley del Talión (latín: talis o tale, que significa idéntica o semejante); se refiere a un principio jurídico de justicia retributiva en el que la norma imponía un castigo que se identificaba con el crimen cometido. La expresión más conocida: “ojo por ojo y diente por diente”.

¿Cuál es la verdadera defensa?

La verdadera defensa está en buscar paz y seguridad interior, no dejarse influir por la sensación de peligro, porque el miedo atrae más miedo.

Este reconocimiento es una sólida base para orar, es el comienzo de una vida cimentada en una justicia igualitaria para todos y además una puerta abierta para que aquellos que han equivocado el camino encuentren la redención. Es contemplar al otro bajo la misma luz con que nos vemos a nosotros mismos.

A partir de un cambio mental, es posible clasificar el origen de los pensamientos, y orientarlos a una mejor calidad de vida, libre de todo resentimiento, venganza o desamor.

Esta es una buena alternativa para encontrar respuestas a la salud física, mental y emocional, y de esa forma contribuir con la seguridad y bienestar que estás buscando.

La verdadera defensa está en buscar paz y seguridad interior, no dejarse influir por la sensación de peligro, porque el miedo atrae más miedo.

Fuente: Elizabeth Santangelo

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