sábado, diciembre 16

Mejor no laves el pollo

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La Agencia de Normas Alimentarias del Reino Unido (FSA, por sus siglas en inglés) concluyó que lavar el pollo crudo antes de cocinarlo, puede ser una mala práctica.

Esta acción podría parecer un hábito muy limpio, sin embargo, la FSA explicó que la razón por la que no debe lavarse está relaciona con la bacteria Campylobacter, un patógeno emergente que se encuentra presente en la carne cruda de pollo.

La agencia indicó que al lavar el pollo, la bacteria se esparce a otros instrumentos de cocina o en las manos, lo que crea un ecosistema idóneo para su distribución.

Se indicó que la variedad más peligrosa de estas bacterias es la Campylobacter jejuni, un patógeno emergente que encuentra en los seres humanos un hospedero.

Se dijo que dicha bacteria puede invadir el tejido epitelial del intestino y debido a su movilidad, puede alcanzar y reproducirse en el interior y generar un desbalance iónico, es decir, cuadros de diarrea que favorecen su dispersión.

Asimismo, se recordó que existe una relación entre la infección con Campylobacter y el desarrollo de una enfermedad que se consideraba autoinmune: el síndrome de Guillain Barré, una afección del sistema nervioso que disminuye la calidad de vida.

De este modo, se insistió que a pesar de que lavar el pollo es una práctica que se realiza por generaciones, se sabe que puede causar este tipo de infecciones, y se recordó que los primeros brotes empezaron en China.

¿Qué alternativa tenemos?

Al parecer, la única manera de garantizar que las bacterias mueran es cocinarlo bien. Pero además de ello, se puede usar vinagre blanco destilado para matar a las bacterias. Si bien no es necesario, es una práctica común en muchos hogares.

Instrucciones:

  1. Llena la mitad de un recipiente con agua tibia y luego vierte dos tazas de vinagre blanco destilado en él.
  2. Ponte los guantes de goma para protegerte las manos de las bacterias que hay en el pollo. Los gérmenes se pueden meter debajo de las uñas y en los pequeños cortes de las manos que no estén cubiertos.
  3. Moja el pollo en el agua y el vinagre. Frota el agua sobre el pollo durante 10 minutos. También puedes dejarlo en remojo durante ese mismo tiempo, gira el pollo y sumérgelo durante otros 10 minutos.
  4. Coloca el pollo en el interior de una olla. Vacía el agua y el vinagre en un fregadero. Lava el recipiente con agua caliente y jabón. Lava los guantes. Lávate las manos con jabón antibacterial para manos.

Fuente: Rodrigo Balam, Racheal Ambrose.

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