Mujer Maravilla rompe estereotipos

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Cuando yo tenía siete años, mi madre se disfrazó de Mujer Maravilla para una fiesta de disfraces. Aquella noche le tomaron una foto que estuvo pegada en nuestro frigorífico durante años.

Esta imagen sirvió de símbolo para recordarme que, con o sin disfraz, yo podía hacer frente a la adversidad y limitación con dominio y fortaleza, confianza y gracia, tal como mamá lo hizo en su vida.

También crecí viendo la versión televisiva de Linda Carter del personaje del cómic, así que reservé un asiento para la noche del estreno de la reciente película Mujer Maravilla (Wonder Woman). Por fin una película de acción que demostraba exitosamente al público que una superheroína es capaz de vencer el mal sin depender solo de puro músculo y violencia.

Me fui pensando en verdades espirituales, incluyendo las cualidades que las mujeres aportan a nuestro mundo hoy en día al afrontar la adversidad. Las mujeres que ocupan posiciones prominentes en los gobiernos, en los negocios, en las artes y en la vida religiosa, y aquellas que hacen grandes sacrificios para cuidar a sus familias, tienen una oportunidad única de brindar paz y soluciones a situaciones que, de otro modo, serían irresolubles.

La película me hizo recordar una frase: “…la mujer se adelanta para luchar contra Goliat”. Es de un libro, Ciencia y Salud con la Llave de las Escrituras, que me ha ayudado a superar mis propias batallas a lo largo de los años.

La autora, Mary Baker Eddy, enfrentó verdaderas adversidades en su vida, incluyendo enfermedad, pobreza, experiencias cercanas a la muerte, viudez y la separación de su único hijo, para finalmente llegar a ser la fundadora de una religión cristiana internacional. Aun en ese momento, los obstáculos no pararon en un tiempo en el que las mujeres difícilmente expresaban su opinión, y mucho menos tenían un lugar en el púlpito.

¿El arma elegida por Eddy? La oración y un profundo compromiso con las inspiradas enseñanzas en la Biblia, especialmente el mandamiento de Jesús de que sus seguidores sanaran. Su Goliat pareció burlarse: “¿Cómo te atreves a enseñar que Dios es todo y que la enfermedad puede curarse únicamente mediante la oración?

¿Y cómo te atreves a sugerir que las curaciones de Jesús pueden repetirse hoy?”. Sin embargo, ella persistió y tuvo éxito en el establecimiento de una religión que aborda esos puntos y continúa a través de la práctica individual y de las curaciones de aquellos que estudian hoy día la Ciencia Cristiana.

Los Goliats modernos de las mujeres crecen en importancia, incluyendo igualdad salarial y de oportunidades en el trabajo, equidad en la representación en los puestos de autoridad y enfermedades consideradas específicamente de mujeres.

La historia muestra que las mujeres han estado en su gran mayoría insuficientemente representadas, teniendo en cuenta su impacto en el mundo y las grandes reformas que han aportado a la sociedad. Eddy fue una de esas mujeres y, a menudo, enfrentó el escepticismo acerca de su lugar en el cristianismo.

Al responder a la pregunta: “¿Deben los cristianos tener cuidado con la Ciencia Cristiana?”, su respuesta incluyó el inalienable derecho de la mujer a contribuir en “los puestos más elevados”.

Dijo: “En la ley natural y en la religión, el derecho de la mujer de alcanzar el grado más alto de entendimiento iluminado y de desempeñar los puestos más elevados en el gobierno es inalienable, y estos derechos son hábilmente vindicados por los representantes más nobles de ambos sexos. Ha llegado la hora de la mujer, con todas sus dulces amenidades y con sus reformas morales y religiosas”.

El reformador ha de ser un héroe en todo sentido”, observó Eddy en un mensaje que escribió a su iglesia en 1900, “y tiene que conquistarse a sí mismo antes de poder conquistar a otros”. Empezamos a conquistarnos a nosotros mismos cuando nos identificamos con las abundantes cualidades espirituales que poseemos, más que con las etiquetas limitadas de género que la sociedad nos ha asignado.

Este inspirado punto de vista espiritual sobre nosotros mismos nos capacita para empezar a enfrentar y conquistar los Goliats en nuestras vidas, y quizás a ser nuestra propia versión de la Mujer Maravilla.

Fuente: Ingrid Peschke

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