Las infecciones en vías urinarias en los jóvenes

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Se estima que el 1 por ciento de los niños y entre el 3 y 8 por ciento de las niñas desarrollan infecciones en vías urinarias en los primeros años de vida, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Si la infección no es detectada a tiempo o tratada adecuadamente, hasta el 60 por ciento de esos menores presentará cicatrices renales.

Se explicó que una cicatriz renal es una lesión que se sufre en los riñones a consecuencia del proceso inflamatorio provocado por la infección y que deja tejido muerto en esos órganos, obstaculizando la filtración de sustancias tóxicas a través de la orina, con lo que se pierde gradualmente la función renal.

De hecho, entre el 10 y 25 por ciento de esos niños desarrollará insuficiencia renal durante la juventud y la mayoría requerirá diálisis, hemodiálisis o trasplante renal.

Aunque las infecciones en vías urinarias se asocian más con los adultos, dijo, los niños también son un grupo vulnerable para padecerlas.

Se explicó que, en el 80 por ciento de los casos de infección urinaria en niños menores de 5 años, la bacteria escherichia coli, que vive en el intestino, es la responsable de la enfermedad.

Describió que esas infecciones son más frecuentes en varones que no están circuncidados por la acumulación bajo el prepucio de secreciones sebáceas y células muertas de la piel.

Y en el caso de las niñas, por la escasa ingesta de agua y vegetales, por aguantarse las ganas de ir al baño, entre otros factores.

Para identificar a tiempo una infección urinaria en niños, especialistas describen los síntomas de alerta.

En los recién nacidos y lactantes, la enfermedad puede desentonar fiebre sin causa evidente, falta de apetito, expulsión involuntaria de orina por la noche, palidez, irritabilidad, náuseas y vómito ocasional.

Para niños en edad preescolar, escolar y adolescentes, las manifestaciones clínicas se localizan en el aparato urinario: dolor o dificultad al orinar, necesidad de orinar varias veces durante el día y noche; orina fétida, turbia y con sangre, e inflamación inespecífica.

Ante estos síntomas, se hace un llamado a los padres a llevar a sus hijos con un médico, quien deberá realiza un examen general y un cultivo de orina antes de medicar al paciente.

Fuente: Salvador Cuevas

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