Adelgaza y vive tu vida
Abandonar los alimentos favoritos es lo peor que puede hacerse cuando se intenta controlar el peso, porque los vuelve más deseables y hace que te sientas privada de ellos, y que cuando estés estresada o deprimida puedas sucumbir al deseo y darte un banquete.
La clave es “caer en la tentación, controlando la ración”, es decir: comer un poco en vez de atiborrarse: en el caso de los dulces, comer unas cucharadas de helado en lugar de un bote entero, un minichocolate en vez de una tableta, unas galletas de mantequilla, en lugar de una lata entera.
En cuanto a la odiada balanza, pesarse continuamente para evaluar el resultado de un régimen sólo conduce a altibajos emocionales, ya que el peso corporal puede cambiar de un día para otro o incluso a lo largo de un mismo día debido a la ingestión y eliminación de líquidos.
El problema más frecuente de los pacientes que llegan a mi consultorio médico para adelgazar es: la ansiedad que sienten en la tarde por comer dulces o carbohidratos.
La obesidad se ha convertido, en los países del Primer Mundo, en la gran epidemia de este siglo. Pero sigue siendo una gran desconocida para los investigadores. ¿Cuáles son sus causas? ¿Por qué hay personas que tienen más tendencia a engordar que otras? Algunas investigaciones realizadas hasta ahora descubren una nueva hipótesis: que se trate de una enfermedad infecciosa, causada por bacterias.