Cuando la disciplina es necesaria
Su pequeño ya no es un bebé y comienza a desarrollar su personalidad. Llegado su primer año se dedicará a probar lÃmites, tendrá rabietas y la actividad y energÃa podrán duplicarse. Por todo ello, le damos algunas pautas para hacer frente a esta etapa en que paciencia, firmeza y perseverancia son las claves del éxito.
¿Pero, dónde acaba la libertad del niño para desarrollar su personalidad y dónde empiezan los lÃmites, en una época en que los expertos lamentan que los padres parezcan tener terror a pronunciar la palabra “no”?.
Hay decenas de teorÃas, casi tantas como progenitores, pediatras y psicólogos infantiles. Lo importante es que, una vez que os decantéis por una, tratéis en lo posible de serle fieles.
Cambiar la fórmula constantemente conlleva el fracaso asegurado y sumirá al niño en la confusión.
Detrás de cada ronquido de un niño se pueden esconder trastornos graves, como la depresión o la ansiedad. Un estudio filandés acaba de constatar que los menores que emiten estos ruidos nocturnos de forma habitual tienen más sÃntomas de trastornos del ánimo, además de un mayor número de problemas de lenguaje y atención que sus congéneres que duermen ‘en silencio’.
“Yo era un niño nervioso, distraÃdo y muy travieso… Cuando tenÃa 9 años un amigo me desafió: ‘Luis, ¿a que no te atreves a meterle fuego a esos matorrales?”. Me dio él la cerilla y sin dudarlo prendà fuego al matojo. A los pocos minutos ardÃa parte de la ladera que daba al mar. Me detuvieron dos guardias civiles…”, con estas palabras el psiquiatra Luis Rojas Marcos relata su infancia con Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).