¿Depresión o dicha después de las elecciones?

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¿Cómo te sientes después de las elecciones? ¿Triste o lleno de esperanza y alegría? 2016 ha sido un año político difícil en los Estados Unidos. No obstante, en los próximos meses probablemente veamos una transición que refleje una mayor armonía. El ciclo electivo terminó.

Pero, ¿es esto realmente así?

El día después de las elecciones, me dije: “¡Terminamos con la política nacional por otros cuatro años!” Pero de inmediato me vino la respuesta: “Un momentito. Tienes trabajo por hacer“.

Sabía que eso no significaba hacer una campaña, recaudar fondos o analizar las plataformas políticas de los candidatos. Significaba orar. Con frecuencia, he recurrido a la oración para resolver todo tipo de problemas en mi vida. Tal vez, el tema tan importante de un buen gobierno también estaba en manos de Dios.

Al orar, me pareció que el siguiente versículo de la Biblia incluía los tres poderes del gobierno de los Estados Unidos: ejecutivo, legislativo y judicial: “Dios es nuestro juez, Dios es nuestro legislador, Dios es nuestro Rey”. Esto me inspiró a continuar orando.

También encontré una declaración en los escritos de la maestra y sanadora cristiana Mary Baker Eddy, que me indicó cómo debía enfocar mis oraciones sobre el gobierno. Ella escribe:

“Un único Dios infinito, el bien, unifica a los hombres y a las naciones; constituye la hermandad del hombre; pone fin a las guerras; cumple el mandato de las Escrituras: ‘Amarás a tu prójimo como a ti mismo’; aniquila la idolatría pagana y la cristiana, todo lo que está errado en los códigos sociales, civiles, criminales, políticos y religiosos; equipara los sexos; anula la maldición que pesa sobre el hombre, y no deja nada que pueda pecar, sufrir, ser castigado o destruido”.

Razoné: Si un único Dios infinito, el bien, nos unifica y aniquila lo que es errado en los códigos sociales y políticos, entonces comprender a Dios es la clave para tener un mejor gobierno. ¿Qué mejor manera de comprender a Dios que contemplar la vida de Jesús? Él dijo “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre”.

Oré, atenta para percibir la inspirada conexión entre este hombre divino y un buen gobierno. Sabía que la vida de Jesús estuvo llena de curaciones, enseñanza y atención a las necesidades de sus hermanos y hermanas. Su máximo sacrificio en la cruz y su resurrección bendicieron a toda la humanidad, y demostraron cómo el amor de Dios abraza a Su creación.

La respuesta a mi oración estaba tomando forma.

Si la vida de Jesús —sus curaciones y enseñanzas— nos dan ese concepto verdadero de Dios —como Padre-Madre, como Amor, como bien infinito, como el gran pastor de las ovejas— entonces mi camino se hace claro. Al seguirlo y llevar una vida que se asemeja más a la que él vivió, estoy contribuyendo a un mejor gobierno.

Vivir una vida más cristiana, expresar ese concepto más verdadero de Dios, eleva las ideas que todos tenemos sobre el gobierno. Entonces esas indispensables organizaciones gubernamentales humanas prosperan y expresan honestidad, compasión, orden y bondad.

Hace unos años, una amiga mía se presentó como candidata a un puesto político en los suburbios de una ciudad grande de los Estados Unidos. En el proceso político hubo amenazas, sobornos, fraudes electorales y corrupción en general. Ella se mantuvo firme a favor del concepto más verdadero de Dios y Su creación, el hombre: el hombre íntegro y bondadoso.

Mi amiga habló en contra de la corrupción y rehusó participar en ella. Perdió las elecciones, pero sintió que sus oraciones por el gobierno de la ciudad eran eficaces y continuó orando. Al año siguiente, la corrupción fue expuesta a través de un reportaje en un periódico de una ciudad más grande, y un nuevo grupo de honrados servidores públicos fue elegido para gobernar la pequeña ciudad. Cualquiera sea el problema, la oración tiene el poder de sanar.

De modo que, ya sea que estés bailando de alegría o tirado en la cama llorando después de las elecciones, sigues teniendo una campaña por hacer. Haz una campaña todos los días en pro del concepto más verdadero de Dios. Busca y expresa honestidad, justicia, orden y compasión. Asume con conciencia cívica la tarea de reconocer y apoyar el máximo ejemplo de buen gobierno: la verdadera idea de Dios expresada en la vida de Cristo Jesús.

Fuente: Sharon Vincz

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