¡Olvídalo! El ayuno no te hará perder peso

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Ayunar para bajar de peso no sólo no sirve, sino que, además, puede dañar órganos como el intestino y el hígado.

Cuando una persona hace ayuno, se afectan las vellosidades del intestino delgado y la absorción de nutrientes ya no es la adecuada, y las personas pueden padecer diarrea porque se han perdido las vellosidades donde se da la absorción de alimentos.

Dijo que, cuando una persona deja de comer por más de 24 horas, el organismo empieza a usar la grasa como fuente energética en lugar de la glucosa y se pueden tomar las reservas que hay a nivel hepático tanto de grasa como de glucosa.

También se consume la grasa de los músculos, pero, al usar ese tejido adiposo como fuente energética, no sólo se pierde peso, sino que se genera un exceso de ácidos grasos libres en la sangre y presencia de cuerpos cetónicos, lo que eleva la producción de ácidos.

Es una situación grave porque la sangre tendrá un exceso de ácidos. Si se profundiza, entonces ya le condiciona a las personas alteraciones del estado de alerta.

A las personas que hacen ayuno les puede disminuir la glucosa, pero le aumentan los triglicéridos, lo que origina que la sangre sea más grasosa, lo que condiciona enfermedades cardiovasculares.

Las personas que hacen ayuno empiezan a usar proteínas de los músculos como fuente energética, lo que provoca que tengan menor cantidad de albúmina en la sangre, la cual permite que se mantenga el líquido dentro de los vasos sanguíneos.

Al perder albúmina de la sangre, el líquido se sale de los vasos sanguíneos y la persona empieza a hincharse.

Además, los efectos varían dependiendo de la persona y el lapso en que se abstienen de alimento, pero estas “dietas”, que incluso seudoprofesionales prescriben, también pueden originar desnutrición y pérdida de masa muscular.

Se advierte que es común que quien ayuna tenga conductas compensatorias y posteriormente ingiera altas cantidades de energía.

Y no es raro que las personas con trastornos de alimentación hagan ayunos prolongados.

Fuente: Martín Herrera

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