Ponle nombre a lo que sientes
Cuando a usted le preguntan: “¿Cómo estás?”, qué contesta: “bien”, “mal” o “más o menos”. Es probable que si no tiene ganas de abundar sólo diga: “bien“; o si quien le pregunta es alguien de su confianza, quizá prefiera el “mal“.
Lo cierto es que ninguna de esas respuestas, todas ambiguas, hablan realmente de lo que siente.
Son pocas las personas que contestan: “Me siento contento porque pasé un agradable fin de semana con mis hijos”, por ejemplo.
“Respuestas como ‘bien’ o ‘mal’ no hablan de emociones; el problema es que nosotros mismos no sabemos reconocer nuestras emociones”, comenta SofÃa Smeke, experta en inteligencia emocional y quien desarrolló una propuesta para enseñar a los niños a identificar sus emociones.
El dÃa no empieza en cuanto baja los pies de la cama; desde que abre los ojos puede tomar algunas medidas para gozar con plenitud las horas subsecuentes y para que su noche, después de un dÃa espantoso, no concluya con un “me debà haber quedado en cama“.
Si odia el invierno porque suelen confundirlo con Rodolfo el reno aprenda a controlar en esta época la agudización de la rinitis alérgica.
Llegó la Navidad, época de reconciliación y renacimiento, asà que es el momento ideal para escribir una carta, y no precisamente a Santa Clos o los Reyes Magos, sino a los familiares o amigos de quienes se ha distanciado, para de esta forma arreglar viejas rencillas.
